La necesidad de documentar
por Plus Genealogia
La tradición oral es el punto de partida para elaborar una genealogía, pero no es suficiente. ¿Dónde hay que buscar datos de nacimiento, defunciones o matrimonios?
No siempre los recuerdos propios o de la familia son suficientes para iniciar la investigación y nunca son suficientes para completarla.
Solemos saber a ciencia cierta dónde nacimos y donde lo hicieron nuestros padres, pero cabe la posibilidad de la duda o el error. Por ejemplo, la coquetería de quitarse años, puede llevarnos a fijar la fecha de nacimiento de nuestra madre en un momento equivocado. Otra posibilidad es la procedencia del abuelo, en un pequeño pueblo, no sea tal, sino que naciera en una localidad próxima, donde vivían parientes o comadronas de confianza.
Sabemos también que todo nacido ha de morir, por lo que, de cualquier personaje ya fallecido, para encuadrar correctamente su trayectoria, debemos tratar de buscar los datos de su defunción y enterramiento.
Entre nacimiento y defunción, en una genealogía normal hemos de encontrar matrimonios o uniones fértiles de las que nazcan los diferentes individuos que conforman las generaciones sucesivas de nuestra familia.
A falta de informaciones verbales, o una vez recopiladas éstas, debemos procurar ratificarlas en los registros correspondientes.
¿Dónde podremos encontrar los documentos acreditativos de los nacimientos y bautismos, las defunciones y enterramientos y los matrimonios de nuestros antepasados?
Los registros habituales de nuestro entorno cultural en los que se custodian estos documentos y donde se certifica su contenido para hacer prueba fiable al respecto son los registros civiles, dependan de las autoridades judiciales o municipales. También están los registros parroquiales, de carácter religioso, donde, normalmente el bautismo se corresponde con el nacimiento y en donde queda a menudo constancia del enterramiento o de las exequias de los feligreses y de sus nupcias.
